Con cuerpo de león y cabeza humana, tumbada frente a las pirámides de Guiza desde hace más de cuatro milenios, la Gran Esfinge es uno de los monumentos más fotografiados del planeta y, al mismo tiempo, uno de los más incomprendidos. Muchas de las cosas que se dicen sobre ella son leyendas repetidas hasta la saciedad. Estas son algunas de las curiosidades reales, contrastadas con lo que sabe hoy la egiptología.

Es la estatua monolítica más antigua y más grande del mundo
La Esfinge mide unos 73 metros de largo y 20 de altura, y a diferencia de muchas otras grandes esculturas antiguas, no está formada por bloques ensamblados: fue tallada directamente en un único afloramiento de roca caliza natural que ya existía en el lugar, aprovechando su forma para dar cuerpo al león y añadiendo bloques adicionales solo en algunas partes, como las patas delanteras. Esto la convierte en la estatua monolítica más grande y antigua conocida hasta la fecha.
¿Por qué le falta la nariz?
Es probablemente el mito más repetido sobre la Esfinge: que Napoleón ordenó dispararle un cañonazo en la cara durante su campaña en Egipto a finales del siglo XVIII. La historia es prácticamente imposible, porque existen dibujos e ilustraciones de la Esfinge ya sin nariz que datan de siglos antes de que Napoleón naciera, incluyendo bocetos del siglo XVIII realizados por viajeros europeos anteriores a su expedición.
La explicación más aceptada hoy es mucho menos dramática: erosión natural combinada con un posible daño intencionado durante la Edad Media, ya que algunos relatos árabes medievales mencionan a un sufí llamado Sa’im al-Dahr destruyendo parte del rostro en el siglo XIV por considerar la estatua un objeto de idolatría. Sea como fuere, la nariz lleva siglos desaparecida, no décadas.
¿Quién construyó la Esfinge y a quién representa?
La atribución más extendida entre los egiptólogos señala al faraón Kefrén (Khafre), hijo de Keops y constructor de la segunda gran pirámide de Guiza, hacia el año 2500 a.C., basándose en el parecido del rostro con otras estatuas conocidas de este faraón y en su cercanía con el templo funerario asociado a la Esfinge. Sin embargo, esta identificación no es unánime, y algunos investigadores han propuesto otros candidatos dentro de la misma familia real, por lo que técnicamente sigue siendo un tema de debate abierto, aunque relativamente acotado a ese periodo histórico concreto.
Estuvo enterrada en arena durante siglos
Aunque hoy la vemos completamente expuesta, la Esfinge ha pasado largos periodos de su historia enterrada hasta el cuello por la acumulación de arena del desierto. Ya en la época del propio antiguo Egipto tuvo que ser desenterrada al menos una vez, y existe una estela, la llamada «Estela del Sueño», en la que el faraón Tutmosis IV relata cómo la Esfinge se le apareció en sueños prometiéndole el trono si la liberaba de la arena que la cubría. La liberación definitiva y completa de todo el cuerpo no se completó hasta el siglo XX.
¿Esconde túneles y cámaras secretas?
Es una de las teorías más populares en internet: que bajo la Esfinge existen cámaras ocultas o incluso una gran biblioteca perdida. La realidad arqueológica es más comedida pero igualmente interesante: sí existen algunas grietas, pequeños túneles de exploración excavados por curiosos a lo largo de la historia (incluidos intentos en el siglo XIX) y cavidades naturales de la roca caliza, pero no hay evidencia de cámaras monumentales ocultas con tesoros o archivos secretos. Los estudios geofísicos modernos con radar de penetración terrestre han explorado el subsuelo sin encontrar estructuras artificiales de gran tamaño.
Un rostro que ha cambiado con el tiempo
Estudios de conservación han revelado que la Esfinge ha sido restaurada en distintas épocas de la historia, incluso durante el propio Egipto antiguo, con bloques de piedra añadidos para reparar zonas erosionadas. Esto significa que la Esfinge que vemos hoy es en parte producto de múltiples intervenciones a lo largo de miles de años, no una pieza intacta desde su creación original.
Verla en persona cambia la perspectiva
Las fotos nunca hacen justicia a la escala real de la Esfinge ni a la sensación de estar de pie junto a ella, con las pirámides como telón de fondo. En nuestras excursiones por Guiza dedicamos tiempo específico a explicar estos detalles frente al propio monumento, contrastando los mitos populares con lo que realmente sabemos. Puedes consultar las rutas disponibles en excursiones a tu medida.

