Por qué los gatos eran sagrados en el antiguo Egipto

Por qué los gatos eran sagrados en el antiguo Egipto

Si hay un animal que asociamos automáticamente con el antiguo Egipto, además del escarabajo, es el gato. Y no es casualidad: pocas civilizaciones han llevado tan lejos la veneración hacia estos animales, hasta convertirlos en símbolo de una diosa, protagonistas de amuletos y, según el historiador griego Heródoto, motivo suficiente para desatar un conflicto diplomático si un extranjero mataba a uno por accidente.

Gato egipcio en una vivienda tradicional
El gato doméstico egipcio, admirado durante miles de años por su elegancia y utilidad.

De cazador de plagas a animal sagrado

La relación entre los egipcios y los gatos comenzó, como en tantas otras culturas, por pura utilidad. Egipto dependía de sus graneros para sobrevivir a las épocas de escasez, y esos graneros atraían a roedores y serpientes. Los gatos, cazadores natos, se convirtieron en aliados imprescindibles para proteger las reservas de grano, y poco a poco pasaron de ser animales tolerados a ser animales queridos, y finalmente, venerados.

Con el tiempo, esa utilidad práctica se transformó en algo más profundo: el gato empezó a representar cualidades que los egipcios apreciaban enormemente, como la independencia, la agilidad, la capacidad de proteger el hogar y una conexión especial con el mundo nocturno, ya que sus ojos parecían «capturar» la luz en la oscuridad.

Bastet, la diosa con cabeza de gato

Esta admiración se plasmó en la figura de Bastet, una de las diosas más populares del panteón egipcio, representada como una mujer con cabeza de gato o directamente como una gata sentada, a menudo adornada con un collar o un pequeño escarabajo. Bastet era la protectora del hogar, de las mujeres embarazadas y de la fertilidad, pero también tenía un lado guerrero, vinculado a la protección contra las fuerzas del mal y las enfermedades.

Su principal centro de culto estaba en la ciudad de Bubastis, en el delta del Nilo, donde cada año se celebraba un festival multitudinario en su honor que, según los relatos de la época, reunía a cientos de miles de peregrinos entre música, danza y ofrendas de vino.

Estatua de la diosa Bastet con forma de gata
Bastet, representada con forma felina, era una de las divinidades más queridas por el pueblo.

Leyes, luto y momias felinas

El respeto hacia los gatos llegó a niveles que hoy nos resultan sorprendentes. Matar a un gato, incluso de forma accidental, podía castigarse con la pena de muerte, y cuando un gato doméstico moría de forma natural, toda la familia entraba oficialmente en un periodo de duelo, que incluía afeitarse las cejas como señal visible de luto.

Los gatos que podían permitírselo eran momificados con el mismo cuidado que los humanos, envueltos en lino y, en ocasiones, enterrados junto a sus propietarios o en necrópolis dedicadas exclusivamente a ellos. En Bubastis se han encontrado auténticos cementerios felinos con miles de momias de gato, muchas de ellas ofrecidas como exvotos a Bastet por parte de peregrinos que buscaban su protección o agradecían un favor recibido.

¿Por qué Heródoto contó que arriesgaban su vida por salvar a un gato?

El historiador griego Heródoto, que viajó por Egipto en el siglo V a.C., dejó por escrito relatos que hoy nos parecen casi de leyenda: aseguraba que, si estallaba un incendio en una casa, los egipcios se preocupaban antes por sacar a los gatos que por apagar el fuego, y que estos podían llegar a lanzarse ellos mismos a las llamas si sentían que sus dueños estaban en peligro. Es probable que exagerara algunos detalles, como hacían muchos viajeros de la época al describir culturas ajenas, pero el trasfondo del relato —una devoción real y profunda hacia estos animales— está perfectamente documentado en el arte y los textos egipcios.

Un símbolo que sigue vivo hoy

Esta fascinación egipcia por los gatos no se quedó en el pasado. Sigue presente en la joyería, el arte y la cultura popular actual, y explica por qué figuras como los amuletos de Bastet o los colgantes con forma felina continúan siendo algunos de los símbolos egipcios más buscados por los viajeros que visitan el país.

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